10/4/09

Tecolutla Tajin Papantla


Tecolutla

Tecolutla se localiza al noroeste del Puerto de Veracruz. Para llegar puede tomarse por la carretera 131 desde Jalapa hasta Nautla.
La mejor temporada para visitar Tecolutla es de octubre a junio, pues en verano y otoño es frecuente la aparición de huracanes y otros fenómenos meteorológicos que continuamente azotan el Golfo de México. Así mismo, la temporada alta de vacaciones y Semana Santa afecta la tranquilidad de este sitio, por lo que si usted solo quiere ir a descansar, le recomendamos escaparse durante un fin de semana o algún otro momento de descanso que tenga de su rutina cotidiana.
Cerca de Tecolutla se encuentra el bello pueblo de Poza Rica, donde el turista podrá acceder a un ambiente sumamente apacible, impregnado de la amabilidad de su gente. Finalmente, pero no menos importante, es factible también visitar la espectacular zona arqueológica de Tajín, que se localiza en las cercanías de Poza Rica, o bien el sitio de Cuyuxquihui, uno de los centros políticos más importantes del Valle de Tecolutla a finales del siglo XIII, y que fue conquistado por Moctezuma Ilhuicamina hacia 1465.
En Tecolutla se puede practicar todo tipo de deportes acuáticos como veleo, sky, buceo y pesca. De esta última actividad, cada año en el mes de mayo se realiza el Torneo Internacional de Pesca de Sábalo. También se llevan a cabo paseos en lancha por otros parajes cercanos como los esteros de Larios, El Ostial, El Rincón, El Negro y la Silveña.
El Tajín
Tajín es una palabra totonaca y significa trueno; no es posible afirmar que este fuera su nombre original y tampoco que los ancestros de quienes viven actualmente en la región hubieran sido los constructores de la antigua ciudad prehispánica. Sin embargo, la permanencia del grupo étnico totonaco en las ruinas durante siglos ha originado una relación psico-social y cultural con la zona arqueológica que difícilmente puede negarse.
El Tajín es considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad, abarca una extensión de 10 km2 y su centro principal se extiende en 144 hectáreas con aproximadamente 180 estructuras. La arquitectura de El Tajín se distingue por el hábil manejo de un elemento arquitectónico conocido como nicho, que se encuentra dispuesto de muchas maneras en los edificios de la zona. Los nichos también pueden ser de múltiples formas: cuadrados o rectangulares, pequeños o grandes y con o sin xicalcoliuhquis (atributo de Quetzalcóatl).
Voladores de Papantla
Cuando se menciona el poblado de Papantla, la primera imagen que evocamos es la de los voladores, ya que esta impresionante danza, en la que desafían -entre otras cosas- a la gravedad para saludar al padre sol y solicitar la llegada de las lluvias, ha trascendido a través de los años y las fronteras.
Es interesante que, hoy en día, los danzantes no sólo mantienen viva la tradición con singular entrega, sino que de hecho sienten un gran orgullo por ser depositarios de tan arraigada tradición y tienen el compromiso, con ellos mismos y con sus correligionarios, de transmitirla a las generaciones venideras para evitar la destrucción de su raza.
Así, con la intención de que la danza continúe vigente, se ha establecido en Papantla el jueves de Corpus Christi como el Día del Volador. En sus orígenes, esta tradición se conocía como "kos'niin" o "vuelo de los muertos", la cual está emparentada con otra llamada "hua hua", pues ambas utilizan el mismo aparato giratorio de madera, sólo que el volador gira en un plano horizontal, mientras que el "hua hua" lo hace en forma vertical en un aparato llamado de cruz o molinete. Ambas danzas estuvieron ligadas al culto de deidades de la fertilidad, como Xipe Totec y Tlazolteotl.
Los voladores empleaban un palo tan alto que llegaban al suelo tras trece vueltas, número que, multiplicado por los cuatro voladores, da 52, que es el número del ciclo del calendario mesoamericano. La rotación de los aparatos simboliza el movimiento de los astros, en especial el del sol. Se cree que fue durante la época de dominación mexica cuando se introdujo la combinación de elementos rituales, es decir, la música como ofrenda y la danza de cuatro participantes que vuelan cabeza abajo, con los brazos abiertos, disfrazados de las aves asociadas al sol: guacamaya, águila, quetzal y calandria, además del quinto danzante, que suele realizar su danza en la punta del palo que sirve de soporte al ritual.